De imputadas y ocupadas

Perdonad que no actualice pero mi vida es un poco compleja ahora. Tanto, que aún no he fregado los platos y tengo una lavadora sin tender y una película del videoclub en el bolso desde el domingo por la noche (esta noche la devuelvo, lo juro, Zagloso!!!).

En fin, que resumiendo:

a) El proyecto este que me ofrecían con
1. múltiples posibilidades para "darte a conocer y hacerte un nombre"
y 2. pero no pagarme un duro, "es que estamos en crisis".

Pues que va a ser que no. Como mi pedre dice: "Hija, que tu madre está pocha y tengo que levantarla yo de la cama y no puedo solo". Vale, es que ha tenido un ataque de lumbago muy gordo pero están cumpliendo 68 años y no voy a perder el dia libre que tengo para verles en trabajar gratis.

b) La novela bien, gracias: 108 páginas, 21 capítulos. Esto va pa'lante y me he instalado al final en el comedor, ocupando toda la mesa y pasando del ordenador. Cuando levanto la vista del folio veo a Carmela y a Akira sacándose los ojos o a Zagloso matando en la Play 3. Son muy inspiradores.

c) Peeeeero tenemos muchíiiiiiiisima corrupción en la Isla. A Mi Santo sólo le veo en la cama al irnos a dormir y poco, porque leemos (cada uno su libro, él con Ana Karenina muy gordo que le deja marca en la barriga y yo Fin) pero a los 10 minutos nos quedamos fritos. Nos vemos tan poco que aunque vivamos juntos y le vea en la redacción de lejos (aunque borroso, que me ha subido la miopía), le echo de menos.

Hoy, sin ir más lejos, tenemos a una ex presidenta del Parlamento, ex presidenta de UM, ex presidenta del Consell de Mallorca y ex alcaldesa de Costitx.

Al final, resultó que en Mallorca no éramos elegantes y teníamos buen gusto comprando bolsos de Loewe: es que los pagaba el pobre contribuyente. Y me acuerdo de esa declaración de la renta que me sopló 500 euros y tuve que pedir dinero prestado a mis pedres para saldar mi deuda con el erario público. Total, ¡para comprar joyas y votos!

P.D. Por cierto, que os he visto, ¡que uno de mis seguidores se me ha dado de baja!

Expectativas laborales

Mis expectativas laborales son tan altas como yo. Otra cosa es que se lo tengan merecido. Es que me acabo de acordar de cuando hace un año, alguien me mandó un mail al trabajo diciéndome en un español germanizado:

He leído su artículo y me ha gustado mucho. Por su perfil creo que podría encajar en una propuesta laboral muy sugerente que le podría reportar 1.200 euros extra a su salario.

Ese tipo de propuestas a una mujer que no llega a final de mes viene a ser lo mismo que un tipo vaya a tomarse una copa y la doble de Scarlett Johannson le pida fuego y le haga caída de pestañas porque está muy solita.

Fui al encuentro de tan maravillosa oferta y me topé con una señora estupenda germana, tan rubia como una espía antinazi en el Berlín de 1942, tan gélida como Greta Garbo, tan glamourosa como Norma Duval. Nos encontramos en una cafetería como dos conspiradoras y me soltó lo siguiente:

-¿Crees en las propiedades de los antioxidantes?

No pude reaccionar. Yo sólo pensaba en los 1.2000 leuros.

-¿Comorl?

-Te ofrezco un empleo vendiendo píldoras de antioxidantes provenientes de la pulpa de la uva pasa. toma este folleto.

"Este folleto" era una vulgar fotocopia a todo color, eso sí, de una explicación mal traducida de las maravillosas propiedades de la uva. Me miró con su cutis terso:

-Yo lo utilizo.

-Bien. ¿Y qué quiere de mí?

-Que si quiere, puede vender esas píldoras por perfumerías y salones de belleza. Yo me saco unos 1.200 euros para mis caprichos...

Y se miró la mano plagadas de anillos, culminadas por uñas escupidas en gel y adornadas con manicura francesa.

-Oh. ¿Y yo tengo que vender las píldoras?

-Ajá.

-Ya. ¿Y por qué pensó en mí después de leerme?

-Por el perfil.

El artículo en cuestión era sobre un descubrimiento médico. Pero tampoco dice mucho de mi perfil: hoy escribo de vinos y no soy borracha y mañana escribiré sobre bingos y no, no soy ludópata. Lo único que sé es que no tengo perfil y soy gilipollas.

Y decliné amablemente la invitación. Luego estuvimos media hora intentando salir de esa miersda de entuerto laboral y yo pensando que me lo podía haber dicho por mail pero claro, nos encanta jugar a las espías y es todo taaaaan misteriosoooooo...

Algo similar me ha pasado esta semana. Pero esta vez no pago yo el café (sí, la otra sacaba más de 1.200 euros vendiendo pastis pero ni se ofreció a pagarlo). Esta vez me he puesto de mala uva, y nunca mejor dicho, porque ya está bien de hacer propuestas superguays que no puedes rechazar pero que

a) suponen una gran oportunidad laboral pero eso sí, gratis.
b) que cuando reclamas el pago de un servicio, te dicen: pero si eso lo puede hacer cualquiera.
y c) pero ese cualquiera ignora las leyes básicas de Internet, gramática y no hablemos ya lo que son las fuentes y el rigor periodístico.

Coñoyá.

Calculando cantidades

Llevamos una semana 'fent bonda', que en mallorquín significa 'ser buenos'. Somos buenos gastronómicamente hablando y hemos decidido que ya que tenemos cuatro bodas este años y yo me he comprado un vestido negro de encaje ceñidísimo, que no vamos a comernos un bisonte... cada noche.

La primera noche (sábado) cenamos fruta porque a mediodía nos habíamos comido como un campo entero de calçots, es decir, unas cebolletas asadas con mucha salsa porque claro, son sosísimas y sin salsa aquello es simplemente una hierba.

La segunda noche (domingo), ensalada César: pechuga de pollo asada con base de lechuga iceberg, anchoas picaditas, costrones de pan y una salsa mayonesa con salsa perrins, vino tinto y ajito picadito. Ummm...

La tercera noche (lunes), más ensalada. Esta vez de gambas ricas con aguacate y vinagreta de mostaza a la antigua.

El martes tocó corquetas de cocido, pero con ensalada.

Miércoles, otra ensalada César.

Ayer... Ayer compré pechuga de pavo en lonchas. La pusimos sobre un plato. Nos la comimos. Nos miramos a los ojos y parecíamos dos nños pobres deuncuento de dickens en Navidad:

-Cuanto pavo compraste- me dijo Zagloso.

-140 gramos.

-Ah.

-¿Por?

-Por nada. Pero te has quedado corta.

-Bueno, en realidad le pedí 100 gramos, pero me cortó una loncha de mas y se quedó en 140.

-Ah.

Nos comimos una naranja cada uno para completar el menú.

A la media hora, yo no era capaz de ver Bones sin que me rugiera la barriga. Me callé. Otro cuarto de hora pensando que soy una gorda irredenta, hasta que le digo a Zagloso:

-Vas a pensar que estoy enferma porque acabamos de cenar... Pero es que cenaría otra vez.

Zagloso me miró:

-Mañana hago yo la cena. ¿Qué tal unas pechugas de colibrí? ¿Para compartir los dos?

Dios mio. Ahora mismo son las seis de la tarde y me comería otro bisonte... No puede una privarse ni de 100 calorías, que tu estómago se declara en huelga.

Hartura


Y es que no puedo con mi cuerpo,
no tengo ganas de ná,
necesito una pastilla para ponerme a funcional.

Y es que estoy mala, muy mala,
mala de acostarme,
y es que estoy mala, muy mala,
mala, mala, mala de acostarme.


Yo también estoy mala. Y cansada. Me agotan estos políticos. Me rechina la política local.

Estuve en un pleno de un municipio balear, donde se está gestando un cambio de gobierno, donde se vislumbra una moción de censura. Que asco. Ya no entro en si estoy a favor de unos o de otros. Es el asco de ver a los oportunistas. Oh, sí. El pleno estaba más repleto que nunca, con carteles a favor de unos y otros, como si de un partido de fútbol se tratara.

Se sonrien entre ellos los contrincantes. Gensto amable, puñal en la espalda. Una le dice a la otra:

-Hay que ver cuanta gente habeis traido. Habeis mandado muchos SMS...

-No tantos como tú...

¿Sabeis que salió en el periódico al día siguiente? Qué un determinado partido al que le iban a arrebatar el poder había recurrido a los SMS para convocar simpatizantes. Se le olvidó reseñar que los otros habían recurrido a la misma treta, que eran más numerosos, más folloneros, que insultaban a todo aquel que intentara pasar a su lado. Corrupto, embustero, mentiroso, mirad lo que nos estais haciendo, nos estais persiguiendo..., se decían por lo bajini los unos a los otros. Es que somos asín de civilizados.

Como cerdos en busca de trufas, me encontré con uno que olisqueaba un cargo con el posible advenimiento de un nuevo gobierno. Especialista en peloteos y actos con foto, sonreía con su mejor traje, las gafas metálicas, los zapatos abrillantados para la ocasión. Oh, no sabeis como les gustan a algunos las fotos, como les refocila coger de la mano tanto a periodistas como a políticos, como le encantaba firmar convenios, crear asociaciones, administrar galas benéficas con motivo de... Pues no lo sé, la verdad.

Esto sí que da para otro post: las ONGs que velan por los intereses de sus presidentes. Caza subvenciones con sonrisa beatífica, chupacámaras empedernidos en pos del bien del mundo mundial. Una vez alguien me dijo:

-Soy presidenta de una ONG.

-¿Cual es vuestro objetivo?

-Luchar contra la pobreza.

-Bien, así en general. ¿Y en concreto?

-Luchar contra la pobreza. Por cierto, te agradezco tu atención. Si esto sale bien, sabremos como agradecértelo...

Y me guiñaba el ojo mientras tanto, pero no sabía que quería decirme. ¿Qué me vais a agradecer? ¿Con qué? ¿Por qué? Estoy haciendo mi trabajo, me pagan por él. No quiero nada vuestro. Si teneis algo, dádselo a los pobres pero concretando, por favor. Me da igual que sean de una remota provincia de La India como del palmesano Son Gotleu.

El olor de la subvención, el aroma del cargo público... Debe ser orgásmico.

Se ruega no espoilear.

El buen hombre lleva toda la vida trabajando en un videoclub. Y eso marca, seguro. Ya le conocía cuando el betacam todabvía estaba en las estanterías y el VHS luchaba por hacerse un hueco. Recuerdo que íbamos al video a por películas de Heman y tenía unos displays (esos tenderetes de cartón que ahora hay en los cines, vamos) de Los Goonies y Robocop. Oh, como me fascinaban. El de Los Goonies tenía incluso gemas de plástico pegadas sobre una montaña de oro pintada y sobre ella, la pandilla en busca del tesoro. También recuerdo que tenían la de Pesadilla en Elm Strett, con cuchillas de plástico que amenazaban con cortarte como te acercaras mucho. Y daban mucho miedo.

Lo que son las cosas, me mudé a Palma y está en el videoclub vecino. De cinco veces que vas a por una película, tres veces está viendo El final de la cuenta atrás.

-Es que es mi película preferida- se justifica.

Y lo que es más friky: se sabe los diálogos y se adelanta a KirkDouglas cuando va a hablar.

-Es que la he visto centenares de veces- me dice mientras se encoge de hombros.

El tipo es amable y sabe un huevo de cine y es más, tiene un olfato fino-fino.

Esta semana cogí Ágora y le pregunté:

-¿Qué tal?

Él es muy correcto, al fin y al cabo vive más de chorradas tipo Transformers que del cine iraní.

-Bueno... Hay opiniones divididas... A los que le gustó, me dijeron que no parecía española.

-Pues si ese es el mejor argumento para poner bien la película... Mejor cojo La clase, -(Que recomiendo fervientemente a Misia, porque me imaginé en su pellejo, pero también resulta fácil ponerse en el lugar de los alumnos y es que aquí, no hay buenos ni malos).

Mientras cogía La clase, vi que al lado estaba Déjame entrar, una maravilla sueca que convierte Crepúsculo en un ñoño videoclip.

-Tienes que verla. Es una maravilla.

El del videoclub me mira con desolación.

-Si me la recomendaron. Me dijeron que iba de plataplinplataplán y que pasa estoylootroylodemásallá.

Pongo cara de terror.

-¡Pero si te han contado hasta el final!

-Joder, lo sabía. ¡Siempre me hacen lo mismo!

Y es que se puso a relatarme las perrerías que le hacen y le han llegado a espoilear el final de Los otros, de El sexto sentido, le contaron toda la miga de Moon (otra maravilla recomendable) y el tipo está hasta los mismísimos de los clientes. Así como le va, no me extraña que al final se decante por ver por siempre jamás El final de la cuenta atrás.

Tu aumento de sueldo lo cobra otro

Cuando vayas al despacho de tu jefe a pedirle ese aumento de sueldo prometido y merecido, es muy probable que te lo deniegen. Es más, podrías darte con un canto en los dientes si consigues que ni te reduzca el sueldo ni te eche a la calle, tal y como están las cosas ahora mismo.

Pero quizás lo que no sepas es que tu parte proporcional del sueldo que deberías cobrar se lo está llevando otro. No es mejor que tú ni echa más horas (imposible, claro, porque por algo entras a trabajar antes de salir el sol y sales del curro cuando ya han cerrado todas las tiendas). Tampoco está más entregado que tú (que echas horas porque eres un profesional, que no se diga que no tienes vocacion, coño, que miras por la empresa, que eres responsable...). No, no es ninguna de esas cosas. Simplemente es la sobrina de..., el hijo de..., la mujer de...

Una sola persona es capaz de dinamitar la cuenta de resultados de una empresa. Por ejemplo, Maite Areal. Para los peninsulares, os contaré que Maite Areal es la mujer del ex presidente del Govern balear Jaume Matas. Profesora de colegio concertado, su mayor logro en su currículum es ser la mujer de un imputado ex presidente autonómico y un mediocre ex ministro de Medio Ambiente que, por cierto, supo escaquearse de puta madre cuando Galicia se tiñó de negro.

Como las parejas de los cuentos, fueron felices, compieron perdices rellenas de foie y se compraron un papalcete antes de las elecciones de 2007, en un arranque temerario que cabreó a la oposición y dejó en bragas al asesor popular de comunicación. Porque haber como diriges una campaña electoral en condiciones cuando tienes a un tipo que acaba de estrenar un palacete y en la fiesta de inauguración hay criadas con cofia que sirven canapeses en bandeja de plata. Tal y como os lo cuento. Pues por mucho que seas opular, eso a la gente del pueblo llano no le convence mucho.

El caso es que perdió las elecciones en un juego de pactos (bueno, esta es otra historia que aún no se ha terminado) e inmediatamente huyó a Washington, supongo que a intentar buscar calorcico en el Ala Oeste de la Casa Blanca. Su mujer siguió con su carrera fulgurante: se convirtió en RR PP de un hotel que lo flipas de Palma. ¿Los honorarios? 60.000 euros brutos al año. Maite de Matas se carga de un plumazo las estadísticas del sueldo medio español, de unos 24.000 brutos al año. Que se lo digan al inframileurista, bueno a un puñado de inframileuristas, que una señora de se está llevando su parte proporcional para tener un sueldo digno llevando a la práctica la toería de que si tú te comes dos pollos y yo ninguno, de media nos hemos comido uno cada uno, pero yo tengo un hambre y un cabreo importante.

Es más, Maite también se carga la media de la productividad española, ya que se ha mostrado incapaz de acometer su trabajo pese a su considerable sueldo. Y eso a Merckel no le gusta mucho, creo, que ya ha intentado meter en cintura a Grecia y se está cansando de los mediterráneos y sus malas costumbres.

Pero queridos peninsulares, no respireis aliviados pensando que sólo es un mal endémico de las Islas. Areal fue asesora de Educación para la Comunidad de Madrid, así que os fastidiais porque tambien os han sablado a vosotros.

Ahora yo me pregunto, cuando Gerardo Díaz (otro ínclito neocon que fíjate si lleva bien su empresa que tiene a sus empleados sin cobrar y ha quebrado su querida Air Comet justo antes de la Navidad) habla de ajustar los salarios y abaratar el despido para ganar en productividad, ¿se refieren a los nuestros de mileuristas o a los de asesores, consejeros y demás personajes que cobran un pastizal verbigracia de un agradecido árbol genealógico?

Que conste que no estoy resentida. Que estoy escuchando por Espotifai el último disco de Massiva Attack y estoy incluso de buen humor...

En celo y en extinción

Carmelasoprano (véase la gatita con antifaz de la columna de la derecha) pasa por su segundo celo en cosa de un mes. Maulla al techo, al poster de Michael Jordan del comedor, al sofa. Maulla al oido a Akira, pero ella es hembra, es una gata más madura y admeás, tuvimos con ella un pequeño incidente (tal como arrancarle de cuajo los trompas del falopio y la matriz) por el que todavía nos guarda un poco de rencor.

Akira, que sigue siendo una ninja asesina, se acerca a Carmelasoprano para intentar asesinarla una vez más. Pero su enemiga está en celo y en lugar de defenderse, empieza a olerle los mismísimos y después, empieza a menear su seductora cola delante de los morros de Akira, al maullido de:

-¡Hazme tuya!

Ante semejante maniobra, Akira desiste su ataque para mejores ocasiones.
Ella no lo sabe, pero a la fertilidad de Carmelasoprano le quedan pocos días. Si todos los dueños de gatos hiciésemos lo mismo, la raza felina estaría en extinción. Como estamos los humanos: hoy me he desayunado con la noticia de que el 75 por ciento de los jóvenes americanos son demasiado gordos y, lo que es peor, demasiado tontos para entrar en el ejército.

Cuando hablaron del fin de la humanidad, a nadie se le ocurrió la posibilidad de que moriríamos por gilipollas. Yo cada vez estoy más convencida de que el Apocalipsis no se parecerá en nada a los que imagina Roland Emmerich.



Me imagino a toda la Humanidad muriendose de hambre o matándose a comer, cadáves pútridos envueltos en grasa tontuna o marcando hueso, que siempre queda mejor con la ropa de Zara.

¿Cómo os imaginais vosotros el fin del mundo?