sábado, noviembre 21, 2009

Cese temporal de la convivencia

Esta historia empezó hace mucho timepo (calculo que unos 39 años) y aún no tiene final. Lo único que sé es que Zagloso y yo arrastramos unas ojeras de cuidado y nos hemos metido en un lío.

Ayer fui a ver a mis padres y salí con la cabeza como un bombo. Mi pedre se negaba a comer en casa: "¡Me quedo en la huerta!". Y allí que se atrincheró. Mamá de Huelga vino a casa y me dijo: "Que tu padre ha dicho que no viene a casa y que se queda en la huerta".

Y no vino a comer. Pero tampoco vino por la tarde. Yo le pregunté a Mamá de Hulega:

-¡Pero que pasa!

-No lo sé ni me importa.

Y se puso a anochecer, así que decidí ir a verle a la trinchera en la que se había escondido. Cuando llegué a la huerta, estaba cerrado a cal y canto, pero la furgoneta seguiía dentro. Empecé a dar saltitos alrededor de la barrera y a gritar: "papá, papá,papá!". Y Papá apareció saliendo de la caseta junto con un gato desconocido, blanco y negro, que se arremolinaba entre sus piernas.

-Que he dicho que no vuelvo a casa.
-Pero Papá, ¿por qué?
-Por que no aguanto a tu medre.
-¿Y qué piensas hacer?
-Dormir aquí.
-Pero Papá, si no hay camas ni sofás, ¿Cómo vas a domir entre las herramientas?
-¡Tengo una manta! Y es más, el lunes miraré para irme a vivir a un piso o a donde sea. Pero yo ya no vuelvo con tu medre. ¡Ya no la cuido más!

A mí se encogió el estómago porque veía que se hacía de noche y no quería volver a casa.

-Y ahora vete que se ha hecho de noche y tienes camino hasta tu casa.

Y me abrió la barrera y me echó de la huerta amablemente.

Llamé a mi medre:

-Que dice que no te aguanta.

Silencio.

-¿Sabes lo que te digo? Que yo tampoco. Es más: me estoy enfadando muchísimo.

Colgué y me fui a tomar algo con Misia, Srta. Bulería y Miss Chain. Luego llegó Zagloso y nos fuimos a cenar a casa. Pero yo tenía el estómago encogido y se me caía la lagrimilla. Madremía, yo, a mis 33 años, ¡hija de divorciados!

Vuelvo a llamar a mi medre a las 10 y media:

-Mamá, ¿sabes algo?
-¿Yo que voy a saber? No tiene teléfono ni móvil en la huerta, nada más que una bombilla para darse luz, una cocinilla, una manta con la que tapamos las patatas. Y Perli, hija, tu padre no está como para pasar la noche a la intemperie, que tú ya sabes que es muy delicado con los cambios de temperatura y se puede coger una pulmonía. Pobrecito... ¡pero se va a enterar!

Y así, 45 minutos al teléfono.
Cuando colgué, Zagloso estaba muerto de risa viendo Amanece que no es poco y yo intentaba sonreir pero tenía la mirada perdida.

-¿Qué te pasa Perli?
-Pues que son las 11 de la noche y que no vuelve.

Zagloso apaga la tele, se incorpora y me dice:
-¿Sabes lo que te digo? Que ahora soy yo el que se enfada y nos vamos a la huerta a buscarle.

Y nos fuimos. Y recorrimos el Paseo Marítimo, y yo estaba con tembleque y mucho frío porque me había destemplado, y una horda de chavales iban a hacer botellón. Y yo me sentí mmuuuuy mayor y muuuy cansada.

Llegamos a la huerta a la medianoche. La barrera estaba mal cerrada y pudimos forzarla. Entramos pero no había ni luz ni nadie. Caía el rocío y estaba la furgoneta de mi padre cubierta por él. Yo estaba muerta de miedo, pensando que se habría hecho daño o algo peor y más dramático. Salí con las rodillas temblando y grité flojito:

-Papaaaa...

Zagloso salió y dijo:

-Está en la furgoneta durmiendo. Llámale.
-No, que me da miedo.
-Pues voy yo.

Y se acercó a los cristales encharcados de la furgoneta y gritó:

-¡Papá de Huelga!
-ppfpfhuit queeee...
-Qué que haces ahí durmiendo.

Abrimos la puerta y ahí estaba, envuelto en la manta de las patatas y sentado dentro de la furgoneta. Se acababa de despertar y tenía los ojos asustados.

-Qué ha pasado? ¿QU´çe haceis aquí? ¿Ha pasado algo?

Zagloso, como había prometido, estaba muy enfadado. Yo estaba agarrada al brazo de mi padre, comprobando que no se hubiera enfriado:
-¿Qué si ha pasado lago? ¿Qué haces aquí en la huerta?
-Dormir.
-Pues despiértate que te vienes a nuestra casa a dormir.
Mi padre se pasa la mano por la cara y se despierta un poco más.
-No.

-Papá, yo creo que deberías venir a nuestra casa, no puedes dormir al fresco en noviembre.
-Que no, que no, que yo me voy, pero a mi casa.

Y se empezó a reir.
De entre las mantas salió un gato blanco y negro, que también se había despertado.

-¿Y esto?
-Nada, que no sé como, se me ha colado y se ha dormido conmigo. Es una gata muy bonita y cariñosa. Mírala...
Y la verdad es que era preciosa. Jovencita, de unos seis meses, muy cariñosa.
-Alguien la debe haber abandonado y me daba pena... ¿Nos tomamos un café en casa?

Llegamos a casa y mi medre estaba sentada en el sofá envuelta en una manta, esperando al marido descarriado.
-¡Miras lo que traemos!
Y trajimos a a mi pedre y a una gata.
A mi pedre lo dejamos en casa, no sé si discutiendo con mi medre los términos del cese temporal de la convivencia. Mi medre me decía antes: "Si se quiere ir, que se vaya, O me voy yo, pero ¡lo que no puede hacer es irse a dormir a la huerta por una rabieta! ¡Que paso mucha pena por él! ¿Cómo se le ocurre hacerme esto?"

A la gata nos la trajimos a casa. ¿Por qué? Porque para que vamos a hacer las cosas sencillas. A las 2 de la mañana, Akira se topó con nosotros y un minino nuevo. Akira la miró con ojos de cazadora y la preciosa y pequeñita gata perdida.... se le tiró encima, gorjenado furiosamente y muuuuy enfadada. Akira se quedó tan tranquila, como diciendo "nena, esta es mi casa y yo duermo con los dueños".

A las 2 y media, andábamos como locos consultando en Internet maneras de hacer que dos gatos convivan. Lo mejor que se nos ocurrió fue encerrar a la gata nueva en la habitación de invitados-cuerto de planchado. Esta mañana nos hemos despertado y la hemos ido a ver: se ha hecho sus cosas en nuestra colada seca y a punto de plancharse.

¿Por qué me complico tanto la vida?

jueves, noviembre 19, 2009

Cosas bonitas

Hoy se celebra el aterrizaje del Bejolais, el primer vino de la cosecha francés. Se celebra comiendo, claro, y nosotros somos fanes de un restaurante galo al lado de casa que también celebra esta fiesta. No sé si iremos, a ver si hoy acabo pronto.

Pero hoy es un día estupendo también por otras cosas. He ido a un rastrillo benéfico a la hora de comer. Estana de mala leche por el hambre, por el olor a corquetas caseras que no podía comer, por esas mujeres que gritaban todo el rato "es ideal" y "es entrañable", cumpliando a rajatabla todos los clichés.

Ha venido una señora y la he estado preguntando por la feria. Me ha preguntado:

-¿De dónde vienes?

-De Chachisplein.

-Oh, Chachisplein... Yo leía mucho Chachisplein cuando iba a la quimioterapia. Me alegraba el día cuando estabas plof porque son temas simpáticos y no había casi política. Sois muy entrañables.

Y se me han puesto los ojos brillantes.

-Gracias. Muchas gracias.

Y el hambre se me pasó.

sábado, noviembre 14, 2009

Tú no eres Mcenroe (y por lo tanto, no rompes raquetas)




Me gusta McEnroe. Para los que tenemos el ánimo otoñal (con rachas de viento de 100 kilómetros por hora, hojas tiradas por la calle, cielos nubosos y probabilidad de chubascos intensos). Será desgana estacional o coyuntural. Puede que ambas. Pero mi lado optimista y cascabelero hoy está por los suelos. Hoy no veo el cielo azul aunque esté despejado. No veo el horizonte claro, aunque puedo adivinar que va a pasar. No tengo esperanzas de que nada mejore porque sé que irán a peor.

Si hay algo que me ha ayudado a tirar todos estos años es el conformismo: "otros están peor, tampoco está tan mal, esto es soportable". Pero hoy no tengo ganas de soportar nada. Y nada depende de mí: no lo olvidemos, esto es la coyuntura internacional y mundial y un post no puede hacer nada por la macroeconomía.

Así que intento evadirme escuchando a McEnroe y luego veré Mad Men o The Wire e intentaré olvidarme de que las cosas, por una vez, no irán a mejor.

jueves, noviembre 12, 2009

Mi primer villancico, chispas

Ayer, miércoles 11 de noviembre escuché mi primer villancico de estas Navidades, chispas.

Para animar el ambiente, los psicópatas de Massimo Dutti de Palma pusieron la calefacción a toda leche. Me empecé a marear y transpirar, mientras sonaba una versión pseudoelegante en clave de jazz de Last Christmas de Wham (¿Wham y elegante pueden ir juntos en la misma frase?).

La primera sensación navideña de la campaña 2009-2010 ha sido terrible. De paso me compré un abrigo de plumas de mi talla (he decidido que no llevaré el abrigo verde dec plumas de talla XXXL que me compré hace dos años y que sólo me he puesto una vez. Cuando Srta. Bulería, Miss Chain y Corresponsal en Palma me vieron primero se rieron mcuho, luego se rieron y luego se rieron aún más, así que he llegado a la conclusión de que con él parezco El Gigante Verde de los guisantes y lo tengo arrinconado, juju, o más bien ocupando la mitad de mi armario de invierno), un par de jerseys-vestidos, uos leggins, y unos jerseises de cuello alto básicos, que siempre vienen bien.

Luego me pasé por la óptica. Cabmio de modelo de gafas a mi pesart. El lunes me puse a lipiar las gafas antes de la rueda de prensa y cuando la presidente de una asociación cualquiera se puso a hablar yo me quedé con uno de los cristales en la mano. La señora decía cosas importantes y yo no hacía más que decir: joder,mierda,joder!. Creo que mis declaraciones no salieron en el telediario, gracias a dios. Por cierto, que vaya gafas más feas las de Chanel y compañía: todas llevan implantaciones de perlas o de brillantes o camelias. Cuando me las enseñaba la dependienta, yo la miraba horrorizada: ¿Qué tal unas gafas sin nada en la patilla? Ahora llevaré un modelo de curso con logo de Custo que me da mucha manía pero es que llevo mis gafas pegadas con celo y la verdad, no es plan.

A todo esto, yo os quería hablar de la Navidad.
Pues eso, que ya empecé la campaña con grima y esta mañana me he levantado directa al ordenador para acutalizar hasta que, hete ahí, que he ojeado El País y he visto el nuevo anuncio del Sorteo de Navidad. No fallo: se me han caido los lagrimones. ¿No os pasa a vosotros? Yo veo un anuncio sensible y aunque reconozco a la legua las artimañanas arteras del publicista para arrancar las lágrimas, es que se me caen!

Es como la película de Richard Gere y el chucho de estas navidades. Joer, más mala no puede ser: está basada en hechos reales, hay un perro y sale Richard Gere! Pues nada. Es ver al perrín y me emociono y lloro.



Con lo cómodo que tiene que ser no tener sentimientos, de verdad.

martes, noviembre 10, 2009

Fuera de plazo

Me despierto.
Me quito el bozal (lo que venía siendo mi férula para tratar mi mandíbula rebelde).
Desayuno y escucho las noticias.
Firego los platos.
Pongo lavadora.
Hablo con mi pedre y con mi medre: vienen a comer.
Voy corriendo a correos a hacer recados.
Voy corriendo a la rueda de prensa.
Voy corriendo al super y compro macarrones y carne picada.
Subo las escaleras al trote: hago macarrones con boloñesa.
Llegan los Señores de Huelga.
Comemos.
Llega Zagloso, seguimos comiendo.
Zagloso se va echando chispas.
Mis pedres también.
Entro en la redacción.
Hago llamadas y reviso teletipos.
Pico como un minero descosido.
Me relajo un poco: leo El País.

Y entonces me viene a la memoria. Hoy se cumplía el plazo de entrega del concurso de la novela Minotauro. Aquella a la que me quería presentar sí o sí. Que de este año no pasaba. Que iba a ser el último y por eso me impuse la disciplina de escribir. Pero, ¿cuando fue la última vez quelo hice? Ah, sí, el sábado, encerrada en casa y bajo la manta. Sólo tengo un tercer borrador con 40 páginas y un esquema de cuatro páginas manuscrito a Arial 8. Joder. Bueno, o no tanto. Son 40 páginas y sólo necesito huecos y además, llevo una semana de bólido. En realidad un mes. Que coño: desde que llegué de las vacaciones no he levantado la cabeza del teclado... del trabajo. Prometo que seré buena y me pondré a escribir mañana. De mañana no pasa. Como tampoco pasará de mañana el subirme a la elíptica a batir las lorzas.

Mierda.
Se me olvidó tender la lavadora.

Joder, así no hay quien tenga el tipo fino y el currículum de artista.

jueves, noviembre 05, 2009

Precauuuusiónnnnn!

Hace casi una década yo fui al Karaoke Prismas (antro infernal de Cala Major que no sé si sigue en marcha). Me fui con mi amiga Bili y un par de ex novios con una tajada importante. Y cuando llevaba más Lancers del debido en mis venas, se me ocurrió pedir Precausión, amigo conductor.

Nunca en mi vida recibí ovación como aquella. Bueno, la verdad es que estaba tan pedo que arrastraba la lengua, me temblaba la voz y era aguda como la de un camello. Pero yo la sentía mucho. Es verdad. Bueno, es como aquellos anuncios de que tú te crees la reina de la copla... y eres más bien una destroyer ibérica. No lo sé. Lo que sí sé es que me subí encima de la mesa, hice caracoleos con mi voz de pito y los chonis del asiento de al lado me hicieron la ola.

Sí, yo quería haber sido coplera pero ser indie queda mejor por la calle. La bata de cola canta mucho...

Esta canción me la dedico a mí misma porque me la acabo de encontrar por Interné (sí, los designios del Firefox son inexpugnables) y poque me tengo que ir a trabajar ahora mismo y llego tarde por hacer el chorra.


Amigo conductor - ¡Vota por mi grabación!

Yo soy esa...

Las hay que nos levantamos con el pie cambiado y lo mismo cantamos el Yo soy esa



Como me contradigo y digo viceversa e igualmente al contrario, hombre con hombre y mujel con mujel...

No, en realidad quería decir que me pongo en plan Mari Trini:




Luego las hay insistentes y no se creen lo que las diga Patricia Castañaga (o como se diga). Que hacen bien, la verdad.



Yo, como diría Espe, ya no hablo más que llevo zapato plano.

martes, noviembre 03, 2009

Pero mamá, es una fiefta!!

Soy como el chaval del anuncio de compresas Ausonia para señoras mayores: soy una ignominiosa acomplejada con una vocalización lamentable.

Mi férula para evitar presiones indebidas en mi mandíbula es mi compañera inseparable. Hoy me la he traido al trabajo. Mi lengua ha pasado de ser un músculo utilísimo para hacerme entender a un cacho de carne torpón.

La dentista me amenazó el pasado viernes: "Es posible que te la tengas que poner las 24 horas del día". Hoy me he dejado el pelo suelto y llevo jersey de cuello alto para esconderme.

En realidad, según mi nuevo idioma debería decír: "Llefo ferfei de fuello alto pafa esfondenme".