El regreso
Y regresé el pasado miércoles. Me bajé del avión, aún atontada por la ración mínima del tranki para el viaje aéreo. Llegamos a casa e hicimos recuento:
Gata Akira: viva (pero enfadada). Tiene arreglo (Nota: basta con darle racion doble de pienso y peinarla).
Poster de Amelie en japonés: escacharrao porque se cayó. Tiene arreglo.
Lámpara de hierro de la entrada: superescacharrada por el poster de Amelie. No tiene arreglo.
Albahaca del monotrema: pocha. Tiene arreglo: ración triple de agua y apartarla del sol abrasador.
Claveles del monotrema: resecos. Dificil arreglo.
Nevera: supervacía.
Despensa: requetevacía, exceptuando a las hormigas, que se llevaban sobre sus lomos los últimos miligramos de víveres de la Gata Perlada.
Así que Mi Santo Monotrema se fue a por víveres al super y yo me fui con mi chute aéreo a la oficina, dos horas después de haber regresado de nuestras megavacaciones en Papúa. Una hora después de leer el periódico, darle de comer al fax (que llevaba el pobrecico un mes sin comer ni ná) y gandulear por la redacción saludando a la gente, ninguno de mis otros tres compañeros había aparecido. Mando un SMS a Ese, el redactor jefe: "Dime por favor que teníamos que regresar hoy". Llamo a Lewis, mi otro compañero: "Passaaaaa, Perliiiiii!!!!!! ¿Donde coño estás que me llamas desde la oficina? ¿PEro estás en la oficina? Si no tenemos que ir a currar hasta mañana!!!!!!!". Nota a recordar para el próximo año: la próxima vez que quede con alguien para el mes siguiente, procuraré que no sea en la cena de despedida de pre-vacaciones y con un par de cubatas en el cuerpo, que el ron prodcue confusiones espacio-temporales.
24 horas después vuelvo a regresar al curro. Esta vez me pongo chula y llego media hora tarde.
-Esa Perliiiiii!!! Que ganas de volver, ¿eh?
-Jijijiji...
Me siento en mi mesa. Compruebo la colocación de la pantalla, del montón de papeles a mi derecha convenientemente desordenado. Recupero mi calculadora, el rotulador fosforito y el boli negro de tinta. Ahora toca la silla. Glups!" Estos cabrones han aprovechado y me han dado el cambiazo en agosto pero la escoliosis de mi espalda consigue acomodarse a la deformación. Bien, ahora estoy a gustito. Y nos ponemos al día con la prensa, con las convocatorias de prensa, con los próximos reportajes... A los cinco minutos de estar sentada, me entra el superbajón postvacacional:
-¿Entonces esto va a ser así otros 11 meses más?
Este bajón sólo lo soluciona una inyección en vena de nocilla...
4 perlas cultivadas:
¡Genial tu remedio! Y para eso además no hace faltar receta :D
Ánimo corazón... cuanto más alta la gloria más doloroso el aterrizaje... yo no podré sentirme tan mal sólo con una semana... que no llegas a desconectar. Snif..!
jaja, yo ayer llegué a la redacción media hora antes porque no fui capaz de recordar a q hora entraba por la tarde...
jo, parece q fue ayer cuando estabamos en calzadilla devorando un cocido de chivo... porca miseria!
¿"Un boli negro de tinta"? ¡Anda ya! Eso es un bulo de esos de internel.
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